El hijo que no nació.
El silencio denso que se creó durante segundos, fue desgarrado por la voz ponzoñosa de Selene cuando dijo maliciosamente: —Esa mujer súcuba se devoró a su propio hijo. Solo eso explica este aborto espontáneo.
Ana, Derek, Lioran y Ester, se giraron hacia ella, y la miraron con un odio encendido.
Pero, Derek temblaba de ira.
—Si vuelves a pronunciar una sola palabra contra mi luna… —gruñó, vibrando como un trueno—, romperé las estúpidas reglas que me impiden dañar a la luna sustituta y te despell