Reiden y su decisión imposible.
En ese mismo instante, en otro lado de la manada, Reiden se resistía, no quería aceptar que todo estaba perdido, pero la realidad era otra.
Por más sangre que le diera a Zhanna, su herida era mortal para un humano, pero también mortal para un lobo.
—Es hora de que te despidas —musitó el antiguo sanador de la manada—. La luna ha despertado; ella querrá despedirse también de su amiga. Solo debemos informar al supremo y que ellos dispongan de los arreglos para ella. Las costumbres de los humanos n