Después del ridículo escape en el estacionamiento, y con la palabra "novia a escondidas" resonando en su mente, Elsa intentó volver a la normalidad. La indiferencia de Leo la ayudó a mantener su secreto, pero el calor de la carta de Damián, escondida en su bolso, mantenía la traición viva.
Ella sabía que el encuentro fallido en el coche no era un final, sino una promesa rota.
Pasó ese día y el siguiente en un estado de nerviosismo constante, hasta que Damián, con la paciencia de un cazador, re