La escena de Damián llorando en el parque había roto a Elsa, pero no lo suficiente como para romper su vida con Leo. La imagen de la casa en construcción y la promesa de un futuro seguro eran anclas que la retenían. A pesar de la humillación de los reproches de Leo sobre su "desorganización," Elsa no podía tener la gallardía de abandonarlo.
Ella le dio largas a Damián, incapaz de verbalizar el fin de la relación, pero también incapaz de elegirlo.
"No puedo, Damián. No ahora," le dijo. "Necesito