Elsa cerró la aplicación de chat de Damián. El martes, el día de la cita, había pasado sin incidentes, y la posterior confrontación sobre Camila había dejado el ambiente en una tregua helada. Ella se había negado a la pasión, y él, a su vez, había intentado forzar un encuentro emocional con la promesa de una carta.
La noche cayó sobre el apartamento, y Elsa se dedicó a su ritual. Sentada en el sofá, con una taza de té de hierbas humeante, intentó sumergirse en la lectura de un informe técnico.