93. Lo sé.
Vicente se queda mirándome fijamente, su mandíbula tensa. Es una guerra interna la que se está librando en su cabeza, entre su deseo de castigarme y la posibilidad de que tal vez tenga razón. Es un hombre acostumbrado a controlar todo, y la simple idea de que alguien más lo esté manipulando lo consume.
—Sabes lo que pasa cuando alguien me traiciona, Valeria —dice, su voz baja y controlada, pero con una amenaza tan clara como el filo de una navaja.
—Lo sé —respondo, enfrentándolo con la mirada—.