94. Eso quiero verlo.
Miro alrededor, asegurándome de que realmente me ha dejado sola. Vicente es impredecible, y la paranoia que siento no es injustificada. Pero cuando estoy segura de que no hay ojos mirándome desde las sombras, saco mi celular y marco otro número. Esta vez, es alguien que ni Vicente ni la Reina sospecharían.
—¿Está hecho? —la voz al otro lado suena seca, directa.
—No, pero casi —respondo, mi tono bajo—. Lo tengo a punto, pero necesito más tiempo.
—El tiempo no es lo que más abunda, Valeria —me re