72. Oh, no.
Tinna me mira directamente a los ojos. No es frecuente que ella quiera hablar conmigo de algo que no sea dinero. Algo ha cambiado.
—Es sobre Ortega —dice, y mi corazón se acelera un poco.
—¿Qué sabes de él? —pregunto, manteniendo la calma, aunque por dentro mis pensamientos se aceleran.
—Ha intentado contactarme —responde, y puedo ver la verdad en sus ojos—. Quiere que lo traicione… a ti y a Vicente. Me ha ofrecido una cantidad ridícula de dinero para que lo ayude a tomar el control del cabaret