71. Te necesito conmigo.
Él me mira con esos ojos oscuros y penetrantes, su mandíbula apretada. Siempre tan controlado, pero a punto de explotar. Puedo sentir su energía desde aquí, como un animal acorralado.
—¿Cuánto más tengo que esperar? —pregunta, su tono áspero, mientras sigue mirando a Tinna, aunque es obvio que su mente está en otra parte.
—Solo un poco más —respondo, inclinándome hacia él, suavizando mi voz—. Ortega está cerca, y si te mueves ahora, lo perderemos. Si quieres destruir al Lobo y a todos sus hombr