59. El Lobo.
Me levanto del sillón, dejo la copa de vino vacía en la mesa y camino hacia la ventana, mirando las luces de la ciudad. Mi ciudad. Rodrigo está acabado, y pronto todos lo sabrán. Pero esta llamada me recuerda que, incluso cuando estás en la cima, siempre hay quienes quieren derribarte. Es un ciclo sin fin. Y ahora, uno de esos "quienes" ha decidido hacer su jugada.
Mi celular vuelve a vibrar, esta vez un mensaje de Luis:
"Los hombres de Rodrigo ya están hablando. La policía tiene más de lo que