58. ¿Cómo sabe tanto?
Me dejo caer de nuevo en el sillón, disfrutando el suave calor del vino bajando por mi garganta. Esta sensación, esta calma antes de la tormenta, es una que siempre disfruto. El silencio que precede a la caída de un imperio.
El celular vibra una vez más. Es Morales, el capitán de policía, y sé exactamente lo que va a decir antes de que lo haga.
—Rodrigo ha sido arrestado —su voz suena satisfecha, como si él fuera quien se llevara el crédito por todo—. Su gente ha empezado a hablar. Está cantand