148. ¡Muévete!
Mis pensamientos corren a mil por hora. Estamos acorralados, y el tiempo se nos está acabando. Pero en el fondo, sé que Vicente tiene razón. Este es el momento de actuar, de enfrentarnos a Luca antes de que él nos encuentre.
—Está bien, —digo, sintiendo cómo la adrenalina vuelve a inundar mi cuerpo—. Vamos a cazarlo antes de que él venga por nosotros.
Vicente sonríe, esa sonrisa oscura y peligrosa que siempre me pone en alerta, y mientras se prepara para salir, algo en su mirada me dice que la