149. ¿Listos para el gran final?
Las balas vuelan antes de que pueda reaccionar. Me cubro detrás de un contenedor de basura, mi corazón latiendo desbocado. El sonido de los disparos retumba en mis oídos, y el olor a pólvora me invade las fosas nasales.
Vicente dispara, calmado como siempre, cada bala bien calculada. Yo, por otro lado, me siento en medio de un caos absoluto. Pero no voy a dejar que esto me supere. No ahora. No después de todo lo que hemos pasado.
—¡Valeria! —la voz de Vicente me llega como una orden—. Cubre mi