78.
Aquel amanecer llegó teñido de un gris casi plateado, como si el cielo aún dudara entre permitir la luz o hundirse otra vez en la oscuridad. Camila despertó antes que Gavin, algo poco usual, y se quedó observándolo en silencio. Él dormía ladeado, con una mano sobre la almohada vacía entre ambos, como si inconscientemente la buscara incluso en sueños. Camila sintió una mezcla de ternura y vértigo; desde la noche anterior, después de tantas confesiones, discusiones y verdades ásperas, algo dentro