104.
La mañana llegó más rápido de lo que esperaba. No recuerdo exactamente en qué momento mi cuerpo se rindió al cansancio, pero cuando abrí los ojos, la luz tenue del amanecer ya se filtraba por las cortinas entreabiertas. Mis párpados pesaban y mi mente tardó varios segundos en recordar por qué había un nudo inquieto en mi pecho.
Gavin.
La conversación de anoche volvió a mi memoria pieza por pieza, como un rompecabezas que se rearmaba solo. Su voz, su frustración, la manera en que intentaba mante