La primavera comenzó a insinuarse sin hacer ruido, como si no quisiera interrumpir el ritmo que ya se había instalado entre ellos. No llegó de golpe, ni con cambios drásticos, sino a través de pequeños detalles: una brisa más tibia, la luz extendiéndose unos minutos más cada tarde, el verde apareciendo tímidamente en los bordes de la ciudad.
Camila lo notó primero.
Siempre había tenido esa sensibilidad para percibir los cambios antes de que fueran evidentes para los demás. No era algo conscient