Abro los ojos y con una fuerte jaqueca taladrándome la cabeza, lanzo un pequeño bostezo al tiempo que me estiro en el sofá y sin recordar cómo fue que llegué aquí observo mi enorme cama donde se supone que debería de haber dormido, sin embargo, el pequeño bulto que sin duda es mi esposa duerme profundamente en ella.
Cuando estoy por levantarme para recostarme un momento, Giselle comienza a removerse en ella hasta que se desenreda las mantas y se sienta observando todo el lugar.
—¿Por qué dormí