La partida de Walsh fue como retirar un enorme dique que había contenido no solo la creatividad, sino también la energía latente de su equipo. Lo que siguió no fue una simple aceleración; fue una transformación fundamental en la dinámica del proyecto piloto. La "Nueva Máquina", como Olivia llegó a pensar en ello, estaba en marcha, y su motor era una combinación potente de lealtad, propósito compartido y una líder que, por primera vez, confiaba plenamente en ellos.
Las reuniones ya no se celebra