La sala de juntas del piso 50 de Vance Enterprises siempre había sido un campo de batalla para Olivia. Bajo la fría luz de la mesa de caoba pulida y las miradas escrutadoras de los accionistas, había defendido su idea, había soportado el escepticismo y había luchado por cada centímetro de terreno. Hoy, al entrar, sintió una calma diferente. No era la tranquilidad de la resignación, sino la serenidad del conocimiento. Llevaba bajo el brazo no solo un informe, sino los frutos tangibles de meses d