El día amaneció claro y frío, con un cielo de un azul intenso y gélido que prometía mantener las flores frescas. "The Hearth", transformado por la visión de Leo, parecía un cuento de hadas invernal.
El jardín interior estaba envuelto en gasas blancas que se mecían suavemente, creando la ilusión de nubes bajas. Guirnaldas de luces cálidas y flores de seda en tonos crema y verde musgo colgaban de la pérgola. No había hielo ni nieve, pero Leo había capturado la esencia de un bosque en el umbral de