Grossman se levantó para el contrainterrogatorio con la furia contenida de un hombre cuya narrativa se le había escapado de las manos. Su plan había sido simple: pintar a Olivia como una madre soltera inestable, una trepa emocional que ahora usaba a la niña como escudo. Pero la mujer en el estrado no se parecía en nada a esa caricatura.
—Sra. Vance —comenzó, su tono deliberadamente cansado, como si estuviera aburrido de su teatro—, ha hablado mucho sobre ‘protección’ y ‘toxilidad’. Pero permíta