La audiencia terminó. La orden de restricción estaba firmada. Charles y sus abogados se habían ido, derrotados. El aire en el pasillo del juzgado era denso, cargado de alivio y fatiga.
Olivia recogió su abrigo y su bolso. Sus manos aún temblaban ligeramente, pero por dentro se sentía sólida. De piedra. Había ganado. Emma estaba a salvo.
Rostova conversaba con el abogado de Alexander, intercambiando detalles técnicos. Protocolos para las visitas ampliadas. Logística. Olivia apenas los escuchaba.