El ascensor descendía en un silencio que Olivia sentía como un eco de su propia incertidumbre. En su bolso, la carpeta marrón con la etiqueta "Rossi-Toscana CC" pesaba poco, pero la carga emocional era insoportable. El viaje de regreso desde Park Avenue había sido un borrón de luces de neón y sombras urbanas. Apenas recordaba haber pagado al taxista.
Cuando las puertas del ascensor se abrieron en el ático, lo primero que notó fue la luz tenue del vestíbulo, encendida. Lo segundo fue el silencio