Maxime – El Último Movimiento
La noche es pesada.
El aire es espeso, cargado de tensión.
Estoy sentado al fondo del bar, un vaso en la mano, los ojos fijos en la entrada.
Él vendrá.
No tiene otra opción.
Las puertas se abren violentamente.
Y ahí está.
Thomas.
Despojado.
Sus ojos están locos, inyectados de sangre.
Su mandíbula tensa, su respiración corta.
Es irreconocible.
Un rey destruido por su propia paranoia.
Avanza lentamente.
Las conversaciones se detienen a nuestro alrededor.
Las miradas