Bajamos al salón para que Lola presentara a su esposo a mis padres, pero en cuanto Don Iván vio una sirvienta, pidió que le hicieran una infusión de romero y árnica para curar mi dedo, pidió agua hervida con sal y un paño limpio para vendarlo, en cuanto le trajeron lo que pidió, me realizó una curación un tanto extraña, tallando fuertemente el lugar del pinchazo, tanto que incluso me lastimó un poco, pero después sentí un gran alivio.
Pedimos que nos sirvieran té y café en el salón, mis padres h