Escuchar de voz de Doña Hipólita que estaba enterada que Lucrecia Marino había sido mi esposa, me desconcertó, no me importaba que Isabel fuera su sobrina, en esta sociedad era común casarse entre parientes, de esa manera preservaban el linaje y las fortunas, pero eso quería decir que ella estaba enterada de mi secreto familiar, porque definitivamente debía saber que algo no era normal en mí, ya que hace diecisiete años, yo me veía casi igual que como me veo ahora. Arqueé la ceja y me senté en