La cabeza de Mateo no se detenía.
En los últimos días había pasado por todas las emociones posibles: celos, incomodidad, tristeza, enojo. Se sentía confundido, como si de pronto todo lo que había creído entender se hubiera vuelto incierto.
Tal vez se había equivocado.
Tal vez había confundido la cercanía de Alma con algo más profundo. Habían compartido momentos tranquilos, conversaciones sinceras, miradas que parecían decir algo… pero quizás todo había sido producto de la desesperación de ambos