Mateo salió del predio de la fiesta con pasos firmes, pero por dentro todo era confusión. El aire frío de la noche no logró despejar su cabeza. Apoyó una mano contra su auto, inclinándose apenas, como si el peso de lo que acababa de ver y escuchar fuera demasiado.
No entendía.
No encajaba.
Alma no encajaba en esa versión de los hechos.
Y sin embargo… las pruebas estaban ahí. Las palabras. Las miradas. Los silencios.
Cerró los ojos un instante, intentando ordenar algo que ya no parecía tener for