El sábado finalmente llegó.
Mateo conducía hacia Luminaria con una mezcla de entusiasmo y nerviosismo. Habían pasado días extraños, llenos de malentendidos y emociones que no sabía cómo ordenar, pero volver a ver a Alma siempre le daba una sensación de calma… incluso cuando las cosas entre ellos no estaban claras.
Antes de salir de la ciudad se detuvo en una elegante vinoteca.
Tomó una botella de vino caro que sabía que a Alma le encantaba y una pequeña caja de chocolates finos. Cuando llegó a