Mateo y Alma estaban en el patio apenas afuera del salón, Tomás seguía a Mateo pero no alcanzó a salir, Laura lo detuvo unos metros antes, ella observaba la escena con una calma inquietante. No intervenía, no hacía ruido, no necesitaba hacerlo. Todo se estaba desarrollando exactamente como lo había previsto. La tensión entre los tres era palpable, casi visible, y lo único que debía hacer era asegurarse de que no se disolviera demasiado pronto.
Tenía a Tomás tomado de su brazo, necesitaba manten