Durante la semana siguiente, Tomás cambió.
Volvía a casa temprano, canceló viajes, llenó la agenda de cenas y regalos que parecían pensados con cuidado. Flores sin motivo, una pulsera delicada, un libro que Alma había mencionado al pasar. Gestos que, tiempo atrás, la habrían hecho sonreír sin reservas.
Pero Alma ya no era la misma.
Agradecía, aceptaba, acompañaba… con una distancia sutil que Tomás no lograba atravesar. Sonreía sin abandonar del todo la guardia. Observaba. Escuchaba más de lo qu