Al día siguiente Alma se hizo presente en la empresa, llevaba su carta de renuncia a primera hora esperando instrucciones de Recursos Humanos, no sabía si podía irse de inmediato o debía esperar un tiempo de gracia.
Mateo la vio a lo lejos, quiso ir a abrazarla, decirle que la había extrañado pero se mantuvo a la distancia. Ella se veía hermosa, serena, más madura como si fuera una persona totalmente renovada, atrás había quedado esa mujer de ojos tristes y mirada perdida, irradiaba seguridad,