Él parpadeó. Una, dos veces. Y luego… molestando.
-Si.
Me lance a sus brazos como si acabara de ganarme el premio mayor. Porque de cierto modo… lo había hecho.
Al día siguiente, no fui a la oficina. Y no porque estuviera enferma. Ni porque tuviera algo urgente. Sino porque necesitaba un día para dejar que el corazón entendiera lo que acababa de pasar.
Tenzin era mi novio.
Y aunque todo empezó como un juego, esto ya no era ficción.
Esto… era real.
Así que fui a la cafetería. Mei su madre estaba