La noticia del accidente de Loys corrió como pólvora encendida.
Habían pasado menos de una semana desde el atropello frente a la cafetería de Doña Mei, y Tenzin apenas podía dormir. Había notificado a los padres de Loys, a sus amigos Dorjee, Pang y Karmann, y ahora reorganizaba su vida para poder visitarla cada día tras sus clases en el dojo.
Mientras tanto, en una elegante oficina de un rascacielos empresarial, Suzy revisaba un informe de marketing. Su celular vibró dos veces, pero no lo revis