La pintura fresca todavía olía una promesa ya futuro. Tenzin había pasado toda la tarde armando la cuna, colgando cortinas con estampados de nubes y estrellas, y aplicando la última mano de pintura en una suave tonalidad verde agua.
—Esto sí que es más duro que una clase de sparring —murmuró, bajando de la escalera con un suspiro, todo sudado, con una mancha de pintura en la mejilla.
Desde el umbral, Suzy lo observaba con una sonrisa divertida y los brazos cruzados sobre su barriguita ya pro