Se tarda poco y regresa con otra religiosa de su mano, es más grande en edad, viene ataviada con el mismo vestuario. Se ve linda, tiene los ojos azules y la piel tostada por el sol.
-Les presentó a madre Sol, ella es una de nuestras integrantes de mayor experiencia en el convento.
-Buenas tardes, jóvenes –nos dice madre Sol con un tono más cálido, casi como el de una mamá.
Armando le extiende su silla a la madre Sol, quien acepta con agrado el lugar.
-Madre Sol –dice madre Venera –estos agente