Llegando a casa, dejo mi bolso en el sillón, y a un lado me tiro dejando caer todo mi peso. Hace unos minutos me sentía en las nubes, pero ahora que aterrizo me noto pesada. Más de la cuenta.
Mi corazón sigue agitado después de haberme despedido de Armando, su aroma sigue impregnado en mi nariz como si renunciara a irse del todo. Mientras que mi cabeza todavía está pensando en lo del acta. Es como si todo a mí alrededor estuviera rechazando la idea de mi compromiso con Mauricio.
Tratando de enc