Ya con los audífonos y gafas puestas, los tres estamos en las filas centrales de tiro. Al frente tenemos nuestra diana respectiva esperando a que suene la chicharra.
Tal vez no sea tan mala idea, sigo molesta y puedo canalizar aquí mi frustración. Es un tema de poder y de sentirse segura de sí misma.
Se escucha la chicharra, y de repente todos hacen silencio.
Suenan nueve tiros, y luego cómo caen los casquillos al suelo. Los tres nos vemos concentrados en la tarea. Vuelve a escucharse la chichar