Se hace un silencio profundo en el área, solo estamos nosotros y al fondo otros dos compañeros que se detienen tras escuchar mi voz contra Armando. Se quedan viendo entre ellos, asombrados por mis gritos.
-Caro, yo... –Armando está totalmente indefenso ante la sorpresa. Tiene los ojos totalmente abiertos. Seguro que no esperaba que me enterara, y eso hace que aumente mi coraje.
-¡¿Quién demonios te crees para ocultarme esa información?! Debería de saberla yo antes que nadie... Y me vengo entera