Lionetta sonrió al ver a Angelo recargado en su auto con los brazos cruzados sobre el pecho. Su corazón dio un pequeño salto. Él siempre le había parecido peligrosamente atractivo, aunque, por supuesto, ella nunca se le había dicho. Jamás se atrevió a confesarle que llevaba años sintiéndose atraída por él.
—Angelo —saludó, acercándose para darle un beso en la mejilla.
Un cosquilleo sutil le recorrió la espalda baja cuando él posó la mano allí para acercarla. Contuvo la respiración, consciente d