Lionetta se quedó en silencio. El impacto de la situación la había dejado en shock. Y, aunque hubiera sido capaz de hablar, no estaba segura de que fuera prudente decirle algo a Angelo en ese momento. No sabía cómo podía él reaccionar a cualquier información que le diera.
Alzó la mirada hacia el médico, esperando que él se hiciera cargo de la situación. El hombre debió escuchar su súplica silenciosa porque empezó a hablar.
—Tus padres están afuera. —La voz del doctor transmitía calma—. Más ta