—¿Cómo está él? —preguntó Lionetta, dirigiéndose al médico con la voz tensa.
Durante los últimos cinco días transcurridos desde el accidente, habían mantenido a Angelo dormido, despertándolo solo por breves periodos para evaluar su estado. Sin embargo, esa mañana el médico había comenzado a retirarle la sedación. Desde entonces, Angelo había entrado y salido de la conciencia varias veces. A veces emitía un sonido; otras, abría los ojos por unos instantes, aunque no parecía del todo consciente d