Lionetta cerró la laptop y soltó un largo suspiro. Ella y Tazio habían pasado gran parte de la mañana revisando su agenda. A pesar de que seguía con permiso temporal, tenía compromisos ineludibles. Algunas marcas querían que cumpliera con sus obligaciones y habían accedido a darle algo de tiempo, pero cada vez estaban más ansiosos.
También repasaron las estadísticas de sus redes sociales, y Lionetta tuvo que revisar y aprobar —o rechazar— las publicaciones que el equipo de publicidad de su agen