Lionetta tenía la cabeza recostada sobre el pecho de Angelo, mientras pasaba una mano distraída por su abdomen. Habían vuelto a hacer el amor en cuanto llegaron a casa. Esta vez, él se había tomado su tiempo, y casi la había vuelto loca de placer antes de finalmente reclamarla.
Su respiración aún estaba acelerada; su mente, desordenada; y su cuerpo todavía vibraba por el orgasmo que la había dejado derribado. Una sonrisa amplia adornaba su rostro debido a cada una de las veces que Angelo le hab