Angelo no pudo despegar la mirada de su esposa durante toda la cena, demasiado atento a cada uno de sus movimientos. La forma en que sus labios se cerraban sobre el tenedor o cómo sus ojos se iluminaban cuando él lograba arrancarle una sonrisa. Sin darse cuenta se estaba enamorando perdidamente de ella, y lo hacía a un ritmo alarmantemente rápido. Se preguntó si la primera vez había sucedido igual.
Su cuerpo reaccionó cuando ella dejó escapar un gemido al probar el postre. Sabía que Lionetta so