Lionetta miró la pantalla de su celular y suspiró al ver la hora. Ya debería haberse levantado. No era tan tarde, pero solía madrugar para hacer algo de ejercicio antes de ir a ver a Angelo. El problema era, precisamente, eso último. No se sentía preparada para enfrentarlo después de lo sucedido en la madrugada.
Aun así, no podía seguir postergando el momento. Pronto él se despertaría y necesitaría su ayuda.
—Cinco minutos más —se prometió, luego se levantaría.
Las imágenes de la noche anterior