Angelo dejó su taza sobre la mesa y observó a Lionetta, que al escuchar una notificación levantó el celular. Tras unos segundos leyendo en silencio, lo dejó de nuevo boca abajo, con una expresión tensa en el rostro.
—¿Sucede algo? —preguntó.
—Nada importante —dijo ella con una sonrisa suave—. Solo algunos asuntos con el trabajo.
—¿Tienes que ir a algún lado? Me he dado cuenta de que no has trabajado en ningún proyecto durante las últimas semanas. Supongo que la agenda de una modelo no está tan