Por la mañana encontraron muerto a otro sujeto, ésta vez, en un callejón baldío, igualmente hecho jirones, con idéntica violencia y sadismo. Le arrancharon la cara y, la garganta y el pecho y se tragaron las manos, sus partes íntimas y los pies. Hicieron una masacre con el pobre individuo. Las cámaras de vigilancia no captaron nada, sin embargo. Al tipo después que lo mataron, fue pasto de los perros vagos que pululaban esa parte de ciudad. Como yo había trabajado la noche anterior, hacien