Celebramos nuestra boda brindando y bailando en una discoteca cerca de mi casa, hasta altas horas de la madrugada, riéndonos mucho y recordando el sin fin de peripecias que habíamos tenido que afrontar todos esos últimos meses enfrentando a la secta satánica de los adoradores de vampiros y la cofradía obstinada en cazar licántropos.
-¿Crees que ahora podremos vivir en paz?-, le pregunté a Waldo mientras íbamos por las calles desiertas, bajo la Luna, con destino a mi casa, tomados de las man