A Waldo le preocupaba mucho de que yo no era una licántropo al cien por ciento y pensaba que eso traería complicaciones en mi embarazo y al momento de dar a luz, sin embargo la doctora que estaba a cargo de mi gestación no se cansaba de repetirle a mi marido que todo transcurría bien, sin novedades y que el proceso marchaba de maravillas.
Obviamente la doctora no sabía que mi marido era un hombre lobo y que yo tendría lobeznos, je je je.
La última fase de mi embarazo transcurrió incluso súper bien, apacible y sin sobresaltos. Waldo también solicitó licencia a Hill y no se apartó de mi lado, colmándome de atenciones, satisfaciendo mis antojos y preocupándose siempre por mí.
Garret también estaba con enorme preocupaciones pues su mujer, la veterinaria Heather Evans, también estaba embarazada.
El caso de ellos si era complicado porque Evans era cien por ciento humana y Garret licántropo. Es por ello que ellos decidieron que Heather fuera atendida en la clínica de Stone